Yo.
Estaba sentada en el sillón de mi habitación, como siempre. Eran las 12 de la noche me quite el sostén dejando caer mis senos, poniéndome mi pijama que dejaba al descubierto parte de mi piel, me puse en la ventana escuchando una de las músicas mas tristes del mundo.. Observe el cielo y ni si quiera las estrellas se prestaron a brillar esa noche, veía pasar los pocos autos y motocicletas, mientras que a un lado de la carretera estaba sentada una pareja en el banco, pareciese que todo estaba bien, todo tan normal pero yo no me sentía así, el peso que atraía mi habitación seguro abrumaria a cualquiera que se acercara, es que hace tiempo siento ese vacío en mi que nadie es capaz de completar, es que me miro al espejo odiandome cada día sintiéndome insuficiente por no poder lograr nada bien, dicen que lo tengo todo pero la verdad es que no hay nada mas que una vida perfecta reflejada al margen que la sociedad desea, pero no puedo vivir como quiero ni actuar como soy realmente, si no como “debe ser”, gracias a estas leyes absurdas que ejercen el poder de controlar nuestras acciones, todo es tan repetitivo, tan cotidiano, la gente se aburre se que no soy la única con insomnio pensando en aventuras, en gritar por la calle que la hipocresía abunda o que quiero un cambio en mi vida, con el pasar el tiempo la gente muere mas por abstenerse que por vivir, y realmente yo no quiero ser una mas que se apega al que dirán, que le importa que los ojos envidiosos te retuerzan el cuerpo por que tu disfrutas de algo que ellos por su cobardía no pueden hacer, realmente el mundo es una maravillosa catástrofe que las personas fuimos modificando de algo maravilloso a sombrío, y bien de que sirve quejarme o plantear algo distinto a los demás siendo que no se animan a probar cosas nuevas, a arriesgarse, no digo que sea necesario pero hay un punto donde todos necesitamos una descarga de adrenalina, un estrés un dolor algo que nos haga sentir vivos, porque sinceramente.. Si seguimos de esta manera no solo consumimos tiempo valioso si no que nos quedamos esperando la muerte, siendo que ya estamos muertos en vida.
